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miércoles, 6 de septiembre de 2017

THE BEATLES: CUANDO CAYÓ EL TELÓN, por @jlcestari




José Luis Cestari, 07 de septiembre de 2017
@jlcestari

THE BEATLES: CUANDO CAYÓ EL TELÓN, por @jlcestari
Fue el último concierto que realizó la banda británica The Beatles al final de sus años como banda y en la época de decadencia del grupo. Es nombrado popularmente como concierto en la terraza, concierto en el tejado y concierto en Apple Corps, y recibe este nombre obviamente por que se realizó en la azotea de los Apple Corps en Londres, estudio de grabación de la banda.
Éste fue el último concierto que realizó la banda, desde la gira en Norte América, mientras seguía unida como tal.
Las sesiones de lo que iba a ser el nuevo disco de The Beatles, que sería titulado Get Back, empezaron el 2 de enero de 1969 en los estudios cinematográficos de Twickenham de Londres, siendo el director Michael Lindsay-Hogg el encargado del rodaje del documental, pero prontamente se vio que la dinámica no compatibilizaba con la estabilidad del grupo. Por un lado, las condiciones no eran las más adecuadas para The Beatles, acostrumbrados como estaban a trabajar en los estudios de EMI a sus anchas y durante largas sesiones nocturnas que se extendían a menudo hasta la madrugada: los estudios de Twickenham eran muy fríos y tenían mala acústica, y al tener que contar con el equipo de grabación del documental, tenían que ensayar durante la mañana y la primera parte de la tarde.
Los ánimos del grupo estaban cada vez más caldeados, ya que de los cuatro sólo Paul McCartney mostraba interés por sacar el grupo hacia delante y ofrecer un buen álbum; John Lennon, junto a Yoko Ono, pasaba por una adicción a las drogas que redujeron casi totalmente su interés por la música de la banda. Mientras George Harrison se sentía menospreciado por el resto de sus compañeros, que no apreciaban su virtud como compositor.
Como resultado, para el 10 de enero, y tras una muy dura discusión con McCartney, George Harrison anuncia que dejará el grupo. Aunque un sarcástico Lennon propuso sustituirlo por Jimi Hendrix o Eric Clapton y seguir como si nada importara, finalmente la situación se recompuso, pero hubo dos cambios importantes: el primero fue el traslado de las sesiones de Twickenham a los estudios de grabación que The Beatles tenían en su empresa, Apple, en la calle de Savile Row de la ciudad de Londres; el segundo fue que al poco de retomar las sesiones, Harrison invitase al pianista Billy Preston, amigo del grupo desde sus días en Hamburgo, a que se uniera a las sesiones y tocara el piano en el planeado concierto. Ambos hechos mejoraron sobremanera el ambiente en las sesiones de grabación del grupo.
La cuestión acerca de dónde, cuándo y cómo se iba a hacer el concierto se debatió desde los primeros días de las sesiones. Después de barajar ideas descabelladas (tocar en un hospital rodeados de niños enfermos, a bordo de un barco con multitud de admiradores, o frente a las pirámides de Egipto con un público formado por beduinos del desierto), se optó finalmente por una idea ingeniosa que a todos satisfizo: ¿por qué tener que molestarse con los preparativos y desplazamientos propios de todo concierto cuando el grupo puede subirse al tejado del edificio donde trabajaban, enchufar los instrumentos y ponerse a tocar allí mismo?. A la hora del almuerzo del 30 de enero, The Beatles tocaron el que era el primer "concierto" desde la gira americana hecha 1966 y el que sería a la postre el último de su carrera. The Beatles tocaron varias de las canciones que habían ensayado durante las semanas previas al concierto.
La banda tocó hasta que las quejas de los vecinos de la zona llevaron a la policía a poner fin al concierto. Varias de las canciones terminaron por incluirse en el disco Let It Be. Al día siguiente, 31 de enero, The Beatles grabaron algunas otras canciones que podían interpretarse en directo (como los temas "Let It Be" o "For You Blue"), con lo que se puso fin a las sesiones para aquel disco.
De nada servirá todo lo anteriormente mencionado si no lo insertamos con nuestros corazones. En lo personal, como mi adolescencia se formó modelando con su imagen mi presencia en el grupo de rock-pop al que en mis inicios pertenecía – Los Teen Stars- y otro tanto hacían mis compañeros y amigos, hice luto cuando los Beatles desaparecieron. Es más, aún creo que ellos rompieron su agrupación porque no se dieron cuenta lo que nos estaban haciendo a nosotros, a la gente que los seguía y apoyaba. Es como dejar a una novia vestida a las puertas de la iglesia, y el novio nunca llega. En eso sí creo que han actuado inteligentemente otros famosos grupos, como los Rolling Stones. Que se acabe ABBA, Bee Gees y otros como se diluye todo en el Tiempo, no es de extrañar. Pero que suicidemos al mejor grupo del mundo porque alguien o algunos no supieron calmar sus ardores viscerales, eso es para mí imperdonable. Los grupos viven porque entre ellos y nosotros les damos vida, es una simbiosis nutritiva que a ambos conviene y enaltece.
He aquí, pues, la vieja cicatriz de un viejo rockero beatlómano, urgido de la imposible compensación – ya como que es muy tarde para eso- que me quite estas ganas inmensas que tengo de tocar con mi grupo y revivir aquello que otros asesinaron y que creemos susceptible de una honrosa resurrección.

José Luis Cestari
@jlcestari

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